Cuando todo desde adentro nos envuelve en ese sagrado y libidinoso ritual... nos dejamos llevar por el dictado del desbordante deseo...
Se oye el grito de la lujuria que brota de nuestros instintos, cuando el éxtasis envuelve nuestra entrega derramandonos en el placer de nuestras savias y nos embriagamos en la lascivia de nuestros sexos y los dos nos enajenamos al penetrarnos dilatados, jugosos, incendiados... estallan los ardientes gemidos del desenfreno en el que se sumergen nuestros cuerpos invadidos por la pasión... tan donados hasta lo impensado... ensimismados en los abismos que nos saben al cielo y al mismo infierno...