
"...es mi locura adorarlo con mis manos acariciándolo en su piel, en su cuerpo, en sus humedades, en sus secretos, en su gozo...
...es mi placer de hembra en celo abrirle el encanto de mi vulva enrojecida de deseo y la dilatada oscuridad de mi escondite del que solo él es dueño... invitándolo a sumergirse en lo que también es su placer y navegar los dos en el mar de nuestra entrega que es a la vez dulce, salvaje, prohibida, perversa... hasta naufragar en la isla de nuestras desbordadas entrepiernas..."