
"...dulce torrente de mi flujo que emana de la ofrenda que haces en mi fuente... ruegas ante el altar de mi vaginal edén... de rodillas con tu lengua recitando las más lujuriosas alabanzas... y escribes en la deidad de mi piel, de mi boca y de mi cuerpo... las más apasionadas plegarias, adorándome con tu bendita virilidad, dejando tu simiente en las cavidades de mi templo..."